El otro día iba en el metro de Madrid y en el canal de TV que emite en el interior de los vagones vi, entre noticia y noticia de Esperanza Aguirre inaugurando un pantano, que el metro de Madrid tiene tantos km de vías como el de Moscú y más estaciones que el metro de Londres. Entonces pensé, “¿para qué tanto?” Seguramente alguien que viva a las afueras de Madrid y esté deseando que el metro pase por al lado de su casa para llegar antes al trabajo o a cualquier inauguración de Esperanza Aguirre, no es consciente de que ya tiene un autobús o un tren de cercanías que hace su función como transporte público. Lo que quiere es llegar más rápido y más cómodo a su destino olvidándose que Madrid es el ayuntamiento más endeudado de España.
Creo que la mayoría de la gente no se ha dado cuenta de que esto se ha acabado. Que ya no podemos vivir de espaldas a la realidad pensando que podemos gastar y gastar sin temor. Que ya no podemos derrochar los recursos naturales para poner a cada votante una parada de metro en la puerta de su casa.
La única forma de mantener nuestro estado del bienestar es convencernos de que hay que consumir menos. No hay otro camino.